Algunos dicen que es parte de un mito. Otros, que es la más pura verdad. Lo cierto es que desde tiempo en el alperovichismo se habla de la distancia entre la Presidenta y el gobernador. "Con Néstor era diferente", suele repertirse en el primer piso de la Casa de Gobierno. Por eso algunos no pueden dejar de unir los dos hechos de la semana: las críticas de Bonafini (mujer con las puertas abiertas en la Presidencia), y el pedido de inclusión de un cristinista en las listas provinciales. ¿Sorpresa en el alperovichismo? En realidad, la sensación es de incertidumbre. ¿Cómo se armarán las candidaturas a diputado? ¿Qué grado de injerencia tendrá Cristina? ¿Qué pasará después de octubre si la Presidenta es reelecta? ¿Por qué sale Stella Maris Córdoba a disputarle poder? En el alperovichismo tratan de descifrar los mensajes que llegan desde Buenos Aires. Lo concreto es que, con la inclusión de Jesús Salim en las candidaturas, Alperovich sintió el ejercicio del poder en carne propia. Y terminó de convencerse de que, con Cristina, todo es diferente e impredecible. No en vano extraña con mayor frecuencia a Néstor Kirchner.
Con Cristina es diferente
Análisis.